sábado, 5 de agosto de 2017

Respuesta a la paradoja de Epicuro:

Dios también es la maldad, no la previene, la alienta: no hay bien sin mal. Es capaz y omnipotente y no desea hacerlo porque sin contrarios no hay crecimiento. Entonces es tan malévolo como bondadoso. La maldad surge de la bondad, como la oscuridad es ausencia de luz, la maldad sería falta de bondad, para colorear mejor los contrastes con toda la omnidireccional paleta de colores musicales. ¿Entonces por qué llamarlo Dios? Porque el misterio es infinitamente hermoso y escapa a nuestra divinamente humana comprensión.


Paradoja de Epicuro:

¿Es que Dios quiere prevenir la maldad, pero no es capaz? Entonces no es omnipotente. ¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces es malévolo. ¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De donde surge entonces la maldad? ¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios?

lunes, 3 de julio de 2017

Gracias por el sueňo del amor,


por quien haya puesto en ti
la perfecta belleza que declina.
Gracias por aquel amanecer
que manaba de tu vestido
negro ceňido con flores.
Gracias por la ficción suprema,
por la intuición del premio gordo
que al final se queda cualquier idiota
con dinero. Gracias, de corazón. Gracias
de verdad de la buena en serio.
Gracias mil veces siete gracias,
por el sabor imposible y el bloqueo
que propicia el sueño despierto aún.
Gracias, aunque hayas, nunca,
muerto para siempre jamás.

viernes, 16 de junio de 2017

¿?

y si lo de los azotes a cristo y todo el asunto del castigo fuese a causa de las tendencias sádicas de los apóstoles, pregunto

EL LAMENTO DE SÓFOCLES


mis ardores posprimaverales provocan el verano
el calor emana de ahí
qué sofoco

más más

La vieja tiene un culiao muy serio. La viejita tiene el culo respingón como adolescente un culo de cuento que es cultura y es soporte y temática de literaturas, efluvios; valga decir goces. La vieja tiene, lo tiene. No me digas que no, mami electrolatina la nalga torneada, la curva aúrea, la espiral eterna. Y hay un harem en mi pecho cuando tomo el poema y lo labro en el bronce de tu torneado por los boliches de la noche.

menos más

Veo el vaso medio lleno.
Lo vacío. Me lo bebo.
-Camarero: Lleno.