lunes, 2 de noviembre de 2015

Te daría mis vidas enteras que sin ti no las quiero
las gracias del poeta caen sin fruto sin Sun.
Mira qué pena, qué perdida de usufructo
que se comen los gusanos de la nada.
Qué cabrones los gusanos de la nada.
Y así que al amante le dicen muy cabrón.
Erial de hermosura gigante barbecho
agría la sangre que pide manos campos,
presa en los pechos, silencio punzante,
dando voces y alarmas los pezones.
Caballos pidiendo camino sucio,
pechos ciegos a la higiene lubricada,
a
las gracias de la noche del poeta.

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