martes, 8 de diciembre de 2015

San Tuntún entra en éxtasis y achica los órdagos místicos

Todo agradecer sólo
agradecerlo todo.
La mosca se ha enredado en mis cabellos.
La mosca ha sido salvada con delicadeza
y depositada en la mesa.
La mosca no quiere irse y me mira
amorosamente
quiero acariciar la mosca.
La mosca ha huido.
La mosca se me posa en la sien y me besa.
Te doy las gracias, quédatelas
para ti las gracias, las altas y las chicas y todas
las gracias que atesoras.
Vivo por ti me desvivo.
Sólo muy agradecido.
Que me haya sido dado el don del entendimiento
en el goce de la poesía de lo que pasa.
Por las derrotas que no conocen los vencedores a plazo fijo.
El mar sin dueño que gobierna los designios.
El mar enorme, sus leyes aleatorias.
Muy agradecido.
Por los triunfadores de la monotonía y el tiro hecho.
Los de la información privilegiada y asunto resuelto.
Por los vendedores de hostias como ruedas de molino
y las ladillas que extiende la puta satisfecha.
Los del amor terminado por fin de obra perfectísima.
Por los sinsabores de la ingratitud
que yo mismo he cometido.
Para que enfermen de muerte cáncer y sida.
Por los padecimientos en la urgencia de la carne.
A la urgencia que me conceda la gracia
de saber reconocerla y apagarla
o encenderla a voluntad.
A mi cabeza por darme estas treguas de la sencilla paz más dichosa.
El opio endógeno que segrega la cabeza como las amapolas.
Por tu cabeza de amapola, muy gradecido.
Muy papaver, muy somniferum.
Mi cabeza loca más cuerda que tú.
Finalmente por todo lo pasado.
Agradeciendo mucho los holocaustos y la voz de la metralla.
Por todo lo acontecido y la niña vietnamita violada.
La luz de las buenas madres del canto beatífico.
Los abusos, las agresiones, las violaciones
me han enseñado a defenderme.
Al próximo adversario usurpador y fementido, la advertencia.
Todo lo sucedido a este bribón inconscientemente vivo estuvo estará.
Muy especialmente a quien aún me escucha.
Por gozar hasta de la soledad artera.
A vosotros por celebrar este gozo tan alto.
Agraciado en tu belleza soberana
por no temer ya ningún hundimiento.
Agradecitú.
La mosca me dice que tu espíritu sigue vivo.


Pido poder dar.