lunes, 3 de julio de 2017

Gracias por el sueňo del amor,


por quien haya puesto en ti
la perfecta belleza que declina.
Gracias por aquel amanecer
que manaba de tu vestido
negro ceňido con flores.
Gracias por la ficción suprema,
por la intuición del premio gordo
que al final se queda cualquier idiota
con dinero. Gracias, de corazón. Gracias
de verdad de la buena en serio.
Gracias mil veces siete gracias,
por el sabor imposible y el bloqueo
que propicia el sueño despierto aún.
Gracias, aunque hayas, nunca,
muerto para siempre jamás.